viernes, 10 de junio de 2011

El adiós a una compañera o cuando la muerte nos sorprende



Con esta entrada no intento encontrar una explicación a lo que sucedió, posiblemente no la haya, el destino, el momento, nadie muere en las vísperas, y tantas frases hechas que podría encontrar…sólo intento dar el adiós a una compañera de años, a una colega que tuvo una vida dura y la peleaba, y con la que compartíamos nuestras cuitas.
Este es mi humilde homenaje para vos, Martha, porque todavía no logro entender y porque no me voy a acostumbrar a no verte de Lunes a Viernes y seguir nuestro rito de preguntarnos cómo estábamos y darnos ánimo y tratar de ayudarnos.

Cuando la realidad nos golpea mal : qué se puede decir cuando recibís una llamada avisándote que en tu lugar de trabajo acaba de morir repentinamente una compañera ni bien entró y vos todavía ni te preparaste para salir?, vivir la angustia desde lejos?, ir igual aunque te hayan alertado que no lo hagas porque está todo cerrado y la policía está actuando?, o simplemente llorar a solas y despacito por esta muerte tan absurda?.
Quedarme pensando en cuáles fueron tus últimos pensamientos cuando la muerte te sorprendió en ese estacionamiento sucio y frío, en qué sentiste cuando madrugaste esta mañana para ir a desgano a un trabajo donde te sentías tan maltratada y donde recibías el afecto de un grupito de personas que detestamos la prepotencia y la soberbia, sentir dolor en el alma por percatarse de la necedad y maldad de aquellos que , parapetados en sus ansias de poder no les importa pisotear gente para llegar….llegar adónde?, a un puesto más alto?, a una oficina más grande?, “a lead role in a cage”?.
Vas a estar siempre en mis pensamientos y mi corazón Marthita, voy a recordar nuestras charlas sobre endocrinólogos, nuestros “dolores”, las sombras de Lancôme, tu hijo, las luchas con tu caserón donde estabas solita con tus perritos, y tantas cosas más.
Pero lo que sí sé, es que ahora estás mejor, que ya nada te duele, que yo creo en un lugar donde los espíritus se liberan del sufrimiento y conocen la belleza de la paz, y mis lágrimas entonces se mezclan con una sonrisa.
Chau Martha, mañana estaré allí, te daré el último beso, pero sabré que siempre estarás con nosotros, en paz, con tu sonrisa cansada y tus ojos tristes, no te voy a decir adiós.
Te dejo una bella flor y mucho amor.
Hasta siempre colega, compañera y mujer fuerte y peleadora!!!!!!!
Te quiero mucho!!!!!!! Blessed Be!!!!!

sábado, 12 de febrero de 2011

¿QUÉ LE PASA A MI TELEVISOR?

A modo de introducción :Debo reconocer que en los últimos años, como televidente no soy ningún parámetro. Tengo poco tiempo libre, si me paso mucho rato mirando la TV me invade la sensación de “no hacer nada” y no me gusta, y tampoco encuentro demasiadas cosas que me atrapen. Seré muy exigente o nada me conforma?, cómo puede ser que teniendo demasiadas opciones a mi alcance con sólo apretar botoncitos en un control remoto el aburrimiento me amenace?...puedo mirar por más de 15 minutos una novela en el canal coreano sin entender una sola palabra y aún así azorarme?.......pienso que tal vez mi educación espartana, en la cual la TV se veía con muchas restricciones, y los programas eran debidamente censurados por mi madre (que me leía “La Ilíada” a mis escasos 4 años) haya influido en mi actitud de adulta. Los libros, la música e Internet son mucho más interesantes para mí.
Como fuere, resumiendo, hoy en día sólo me engancho con series de HBO (excelentes, valen la pena), alguna sitcom que me haga divertir, Biography Channel (reconozco que ver esos programas donde la gente cuenta sus experiencias con fantasmas me hacen sentir menos rarita), CSI, alguna película buena, Concert Channel (si el show lo amerita) y no mucho más. Abjuro de la TV abierta desde hace años, francamente me parece decadente y la evito, pero he aquí la paradoja, alguien muy cercano a mí trabaja precisamente en el mundo del espectáculo, y tiene la desfachatez de estar en la TV abierta y  mis convicciones no se negocian.
Hasta aquí todo bien, mi único “desliz televisivo” que reconozco (y del cual no me avergüenzo), es ser seguidora de “American Idol”, más allá de lo que ocurra, es un fenómeno mundial más que interesante y lo considero digno de análisis (y debo admitir que en todos estos años he encontrado a algún cantante bueno y sigo su carrera ).

Y se cierne la tragedia: Pero como habitualmente en mi vida las cosas tienden a complicarse, mi siempre “prolijo televisor”, que está tan educadito que hasta tiene programado los recordatorios de “lo que debo ver” y se corre de canal solito (maravillas de la tecnología que pago mensualmente a la empresa proveedora del servicio), se vio invadido por la forzosa convivencia que produjo la convalecencia de una cirugía en mi cercano “trabajador de los medios”. A partir de ese momento el caos invadió la pantalla, desde reprogramar mis recordatorios (y gracias a la magia del cable donde se produce una especie de “eterno retorno”), terminar viendo una serie que me acompañaba en el “prime time” a las 2.00 AM, hasta llegar a conocer y detestar una seguidilla de engendros con que se nos bombardea a diario, y de los cuales había prescindido hasta ahora.
¿Alguien podría explicarme qué oscuro placer despierta en la gente enterarse de la “vida privada” de esa especie de “Corte de los Milagros” que aparecen mañana, tarde y noche multiplicándose en infinidad de programas todos iguales?, ¿a nadie se le cae una idea?. Parece que la moda es encerrar personas (sin demasiados méritos , cerebro o talento) en una casa o una isla, lo mismo da, y regodearse observando y “analizando” sus conductas. Del programa original brotan montones de satélites donde se habla de lo mismo, obviamente conducidos y acompañados por “sesudos trabajadores de la cultura” que ostentan la misma escasa cantidad de talento y atributos de los “encerrados”.
Escuchar a una conductora que debe tener el record de idioteces por minuto televisivo aullar en estado paroxístico sacudiéndose espasmódicamente y ahondando en si es verdad que A tuvo sexo con B a escondidas de las omnipresentes cámaras, y estirar el tema por más de 2 horas mientras los aludidos, los co-encerrados y sus familias discuten, se desdicen, se acusan y caen aún más bajo de lo que pueda llegar a imaginarse es una experiencia cercana al autoflagelo.
Ver a un “periodista” que chorrea grasa, y que ha jalonado su trayectoria en ventilar las intimidades de los famosos e ignotos engendros de nuestro mundo del espectáculo utilizar la palabra “estrategia” para adjetivar cualquier intento de destacarse de esos seres patéticos a los cuales el encierro los denigra más aún, hace que mi cerebro se rebele.
Percatarme que la programación está compuesta en su mayoría por mediocridades que sólo abrevan de sus mismas fuentes repitiendo una y otra vez lo mismo me aterroriza. ¿Es esto la cultura argentina?, y sí, así estamos.
Lo grave es que en nuestro país tenemos gente con talento, pero claro, no vende, no da rating, no negocia su intimidad por vender una entrada más en el teatro, y como bien sabemos, todo es negocio.
¿Y qué ocurre con esa gente que se presta a exhibirse casi obscenamente para que miles de personas observen los más recónditos secretos de sus pobres vidas?....claro, el Inconciente Colectivo indica que lo que no está en TV no existe, la educación que recibíamos años ha, esa que nuestras madres, maestros, profesores y donde nos hemos endoculturado, aquella que nos decía que teníamos que estudiar para progresar en la vida quedó desactualizada. Los valores cambiaron (¡¡¡¡ay Warhol, qué visionario eras, los tan mentados “15 minutos de fama”!!!!), para qué vas a invertir años de tu vida sacrificándote por un título, trabajando a destajo si con comprarte un par de tetas siliconadas y un trasero gigantesco y exhibirlo oportunamente te va a reportar dinero fácil y rápido?, y si sos hombre siempre te queda la opción de enumerar y abundar en detalles de tus supuestas proezas amatorias con mujeres, hombres, ovejas, lo mismo da, o mejor aún, cierta ambigüedad exacerba el morbo y el rating sube.
Alguno me dirá que esos mismo formatos se exhiben en otros países y también son exitosos, y sí, lo sé, pero ¿son tan omnipresentes como aquí?, no me opongo a mirar televisión como objetivo en sí por el mero hecho de pasar el rato y divertirse, lo que me subleva es que toda esa basura se tome como seria, que nos quieran lavar el cerebro con tanta impunidad y que la gente lo compre sin detenerse a pensar en lo que están viendo.

En fin…….: No faltará aquel que me tilde “elitista”, ni el que me critique porque piense que detestar esos programas es una postura intelectualoide, ni el que me acuse de ser demasiado aburrida, seria o solemne, pero no gente, no se trata de eso, sólo se trata de no perder la dignidad, de que un proyecto de vida no se base en mostrar el culo y las miserias a miles de televidentes para ser “alguien”, para replantearse qué tipo de modelo les enseñamos a los más chicos, sólo se trataba de eso, por eso me asusta tanto.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Y LLEGÓ DICIEMBRE OTRA VEZ!!!!!! ( O CÓMO SOBREVIVIR A LAS FIESTAS)


Y sí, el año pasó rápido, y acá estamos otra vez con el agotamiento, el calor, la necesidad de vacaciones, aguantando la locura que a la gente se le suele incrementar en estas épocas, y como si todo eso fuera poco, las “Fiestas” nos esperan a la vuelta de la esquina. Puede haber un panorama más desalentador?....veamos.

Mi infancia:  Yo no provengo de una familia nuclear de tradición Cristiana (no sé qué opinarán ustedes de mi rama materna donde se decía que más valía una hija puta que monja), sin llegar a ninguno de ambos extremos, convengamos que he asumido mi herencia Pagana y transito mi vida por esos caminos sin joder a nadie. Cuando yo era chica no lo tenía tan claro, no entendía por qué los demás iban a la Iglesia, por qué había clases de catecismo,  comuniones, cruces y otras simbologías ajenas para nosotros (aunque parar la oreja y escuchar las conversaciones de las mujeres de mi familia era mucho más divertido supongo). Más incomprensible lo hacía el hecho que año tras año mi madre se empeñara en celebrar la Navidad, con árboles inmensos pletóricos de decoraciones, mucha gente, regalos y toda la parafernalia que suele acompañar estos eventos. Yo fui una niña precoz, de esas que a los 8 meses llaman a su madre por el nombre de pila, al año poseen lenguaje articulado y hasta cantan (luego la vida se encargó de lijarme el seso), y como buen monstruito infantil solía hacer algunas preguntas harto incómodas para los adultos (las de sexualidad que hacía a los 2 años las dejaré para otro momento), pero todos los Diciembres le espetaba lo mismo : “¿Mamá, por qué celebramos la Navidad si nosotros no somos Cristianos?”, mi madre tragaba saliva, y respondía “Porque es una fiesta de unión familiar”……….y cómo no iba a terminar sobre un diván pagando una exorbitancia por 40 minutos  años después, qué criatura entiende esa frase a la luz de que con mi cinismo en miniatura me desconcertara el hecho de que ese amor familiar se traslucía en críticas despiadadas, odios escondidos, hipocresía a granel que lucían en todo su esplendor una vez que las visitas se hubieran retirado………
De todas formas, finalmente la pasaba bien, me divertía y como siempre tuve “mucho de todo” (materialmente hablando), recibía toneladas de regalos, y mis primeras lecciones de “urbanidad, cortesía, sociales, etc…..” que tan buena falta me han hecho en esta loca vida.

Y el tiempo pasa: Pero las costumbres perviven, los mayores van envejeciendo, enfermando y nos pasan la posta a la generación posterior, ¿que no queremos celebrar tan magna fecha?, pero si puede ser la última Navidad del tío X, la tía Z o de mí misma?, y una sigue, aunque mastique odio en lugar del pavo que tardó 6 horas en cocinar con 35º a la sombra, sacándolo cada media hora del horno para inyectarlo y que no quede seco, diciendo todo el arsenal de palabrotas conocido mientas pule la platería, repasa la porcelana y la cristalería familiar, siente como el odio le trepa desde lo más hondo de su ser cuando se pule el aguinaldo en el supermercado y arrastra el agotamiento de haber trabajado todo el año como una burra mientras prepara la celebración. Resultado: una vuelve a escuchar las mismas conversaciones de siempre (que detesta), contemplar con desconcierto como la casa que tan inmaculada lucía unas horas antes se vuelve a ensuciar, que la pila de platos, copas, cubertería, etc. a lavar se asemeja al Everest, y ante la inminencia del desastre (como asesinar a una pariente por ejemplo), se sirve más champagne y se promete que será el último año…..pero no cumple, y lo peor es que vamos por el 24, hasta el 31 aún falta 1 semanita…..y allí todo vuelve a empezar.
En algún determinado momento de mi vida decidí que si la Navidad no era lo mío, el 31 ameritaba ser festejado, aunque sea para decir lo mismo que todos los años “¡ Al fin termina este año de  mierda, espero que el que viene sea mejor! (obviamente el panorama es cada vez más negro, tal vez la frase sea yeta después de todo), pero cuando digo “festejado” no me refiero a tolerar a los mismo que me amargaron el 24, sino en participar de una fiesta donde corra el mejor champagne, la buena música y una se divierta en verdad…..pero no, los viejos de la familia contraatacan, y mi robusto Super Yo baja la cabeza y a cocinar otra vez…..aunque a esta altura “los viejos” sean sólo 1 (mi padre), y yo creo que sería justicia que si lo tolero y me ocupo de él 364 días al año aunque sea 1  lo tendría que tener libre, pero no…..Una vez leí que los orientales decían que el año nuevo será de acuerdo a cómo cada uno haya pasado los últimos minutos del año que se va, ahora me explico porque mi vida anda mal encarrilada.
Finalmente pasa la tortura, y la que aquí les cuenta sus cuitas agotada del año, de haber cocinado para un ejército (porque las demás mujeres de la familia “no saben”), harta de todo hartazgo piensa que la mejor forma de pasar el 1º de Enero es dormir todo el día, al fin y al cabo año nuevo vida nueva, y para eso se necesitan energías, pero ya lo dice la canción “ …..nothing changes on New Year's Day” y es una gran verdad, la vida continúa como siempre, el año pasa y el próximo Diciembre todo se repite igualmente.

¿Qué celebra la gente en Navidad?: Es algo que me pregunto siempre, porque para un Cristiano, ¿no es una festividad religiosa?, ¿ no deberían asistir a sus cultos? ¿O es simplemente una excusa para atiborrarse de comida, alcoholizarse y tirar pirotecnia?.
¿Es otra de las trampas de nuestras sociedad de consumo?, porque los shoppings y los supermercados comienzan a lastimarme la vista  con sus decoraciones navideñas desde mediados de noviembre últimamente. ¿Dónde quedó toda esa gente que sentía el verdadero significado de la fecha?, haciendo cola para pagar en la caja de Carrefour con los carritos llenos de sidras y turrones, empujando en los shoppings para llegar a comprar primero las ofertas y ponerlas primorosamente envueltas abajo del arbolito, mandando frenéticamente e- cards a todos sus conocidos (aún a mí que estoy harta de pedir que no me envíen nada relacionado con sus religiones porque yo no lo hago con la mía). Sé que sueno cínica, pero todo esto me parece muy hipócrita, decirse Cristiano y no respetar lo que tu religión te pide está mal (como esa colega que mira espantada con los ojos como platos mi bijou que incluye pentáculos y triskelles pero es Católica y divorciada, porque le metía los cuernos alegremente a su marido con otro colega también casado).
Asumamos lo que somos, el que profesa una religión que se haga cargo, el que sólo lo toma como una oportunidad para festejar el día de la gula que no diga que celebra la Navidad, aprendamos a ser coherentes con nosotros mismos, y pensemos qué le estamos enseñando a los más chicos con nuestras actitudes y comportamientos.
Y si ustedes me disculpan, como deberé escuchar “Feliz Navidad” miles de veces (en llamados telefónicos, negocios, vecinos, amigos, colegas, conocidos, etc..) yo también les voy a dejar mi saludo, se acerca el solsticio de verano, fiesta importante para los que continuamos con las antiguas costumbres, así que Litha Blessings para todos ustedes!!!!!!